Dispositivos de lectura digital mostrando un ebook accesible con lector de pantalla activo
La accesibilidad en ebooks será obligatoria en Europa a partir de junio de 2025.

El Acta Europea de Accesibilidad y el futuro de los ebooks

por | May 31, 2025 | Artículo

El Acta Europea de Accesibilidad va a hacer que a partir de junio de 2025, publicar ebooks en Europa implique algo más que escribir bien: también habrá que hacerlo accesible.

Durante años, la accesibilidad digital ha sido una recomendación, un ideal ético o una buena práctica reservada a proyectos especialmente concienciados. A partir de junio de 2025, con la entrada en vigor del Acta Europea de Accesibilidad, ese ideal se convierte en obligación. Y el mundo editorial digital no queda al margen.

La nueva normativa europea establece que determinados productos y servicios digitales —entre ellos los ebooks— deberán cumplir unos estándares mínimos de accesibilidad para garantizar que todas las personas, incluidas aquellas con discapacidades, puedan acceder a ellos en igualdad de condiciones. Para autores y editoriales independientes, el mensaje es claro: si quieres vender ebooks en el mercado europeo, la accesibilidad ya no es opcional.

En términos prácticos, esto afecta a cualquier ebook que se distribuya en países de la Unión Europea, ya sea a través de plataformas propias o mediante sistemas de distribución global. El cumplimiento de la norma es autodeclarado, lo que significa que la responsabilidad recae directamente en quien publica. Nadie revisará tu archivo antes de ponerlo a la venta, pero las consecuencias de no cumplir pueden llegar más tarde.

Más allá del marco legal, la accesibilidad plantea una pregunta más profunda: ¿para quién escribimos? Diseñar un ebook accesible no es solo cumplir con una ley, sino ampliar el alcance real de un texto. Un EPUB bien estructurado puede leerse en más dispositivos, adaptarse mejor a distintas pantallas y ser interpretado correctamente por lectores de pantalla. En otras palabras, un libro accesible es, casi siempre, un libro mejor hecho.

La accesibilidad como parte del oficio editorial

El Acta Europea de Accesibilidad no define con precisión quirúrgica cómo debe ser un ebook accesible, pero sí remite a estándares ampliamente reconocidos. El más aceptado es el WCAG 2.0 nivel AA, desarrollado por el World Wide Web Consortium. Aplicar estas pautas implica prestar atención a aspectos que muchas veces se pasan por alto: estructura semántica del texto, orden lógico de lectura, descripciones alternativas de imágenes o metadatos claros.

Un EPUB accesible debe permitir que el texto fluya y se adapte al dispositivo; debe estar construido con HTML semántico, no solo con apariencia visual; debe incluir un índice navegable y definir correctamente su idioma. Las imágenes, cuando aportan información, necesitan texto alternativo. Y las tipografías y estilos no deberían dificultar la lectura a personas con problemas visuales o cognitivos.

Puede parecer complejo, pero la buena noticia es que muchas herramientas actuales ya incorporan estas funciones. Editores como Calibre o Sigil permiten trabajar directamente sobre el archivo EPUB, mientras que programas más avanzados como Adobe InDesign exportan archivos preparados para cumplir con los estándares de accesibilidad, siempre que se usen correctamente.

Una vez creado el archivo, es recomendable validarlo. Existen herramientas específicas, como ACE by DAISY, que analizan el EPUB y señalan posibles errores o incumplimientos. No siempre ofrecen explicaciones sencillas, pero ayudan a identificar qué debe corregirse antes de publicar.

Lo importante es entender que la accesibilidad no es una traba creativa, sino una extensión natural del trabajo editorial. Igual que se cuida la corrección ortotipográfica o el diseño de cubierta, ahora también toca cuidar la estructura invisible del libro.

El Acta Europea de Accesibilidad es, probablemente, el primer paso hacia un marco más amplio. Todo apunta a que estos criterios se convertirán en norma global. Adaptarse ahora no solo evita problemas futuros, sino que prepara los libros para un mundo lector más diverso, más exigente y, también, más justo.